Talabartería La Regional era un micro negocio familiar con mucha tradición en la calidad y terminado de sus trabajos, principalmente accesorios y arreos para caballos y vaqueros, todo lo que tiene que ver en el material de cuero.

“Si no lo vamos a hacer bien, mejor no hacemos nada”

Salvador Meza Segura +

Esa era el lema del taller, dónde artesanos enseñados y entrenados por Don Salva, ejecutaban sus órdenes con disciplina y compromiso de hacer su trabajo lo mejor posible.

Él era un excelente artesano, amaba su oficio y aunque en sus mejores años cayó en el alcoholismo, siempre fué responsable de sus compromisos y de hacer todo bien hecho y con los mejores materiales.

Perdió mucho dinero en ese entonces dado su alcoholismo, y después en su recuperación, le faltó aprender de finanzas personales y de negocio. Después de la crisis nacional mexicana de 1998, las ventas para La Regional y en general para nuestra ciudad cayeron lentamente año tras año y hasta la fecha.

Sin embargo, en 2005 tuve la inquietud de ayudar a mi padre y busqué crear un sitio web para el negocio y subir las ventas. ¡Y vaya que funcionó! Ante la baja de visitantes extranjeros y nacionales, había que buscar compradores en todo el mundo, pero principalmente de EU y de Canadá.

La sorpresa fué que tuvimos compras y órdenes de trabajo de España, Italia, Holanda, Suecia, Japón, Sudáfrica, Costa Rica, Honduras y un envío hasta Nueva Zelanda. Después vino otra crisis internacional en el 2009 aproximadamente, las ventas bajaron y los pedidos siguieron en menor número pero lo suficiente para subsistir y seguir creciendo.

Pero entonces nos sorprendió el primer ataque virtual a nuestra página web donde prácticamente perdimos todo: fotos, características de los productos, información de envío, procesos, etc….fue un duro golpe del que debíamos levantarnos. Y lo hicimos, pero también ellos lograron en 2 ocasiones más vulnerar nuestro sitio web.

Perdimos confianza, credibilidad, clientes importantes. Nos afectó mucho y para ése entonces Don Salvador Meza, mi padre, había fallecido por lo que yo tomé las riendas en su lugar. Decidí aprender de diseño web y sistemas de seguridad, pagar por herramientas de seguridad, pero me fué muy difícil volver a equipar la tienda en línea. Perdí todas las fotos y debía volver a editarlas, algo que me tomó mucho tiempo en el pasado. Ahora ocupado con el taller, no tenía tiempo de trabajar en el carrito de compras, un trabajo que lleva bastante tiempo de elaboración.

Hice entonces sólo un blog informativo, con una galería de fotos en general y procesos de envío, ya no tenía tiempo ni material para volver a construir una tienda en línea. Ni ganas.

Pagué caro esa decisión. Bueno, más bien mi negocio se vió afectado. Tenía mucho trabajo local, pero los pedidos foráneos en internet solían ser mucho mejor.

Hoy queda muy poco de ese negocio, la pandemia nos vino a sepultar. Quizá algún día vuelva, pero quizá no.

Por ello te insisto, un sitio web puede ser la mejor inversión de tu negocio si es desarrollado para tal fin, no sólo por tener una página, sino un motor de publicidad, un motor de ventas y de marketing más poderoso que una tienda física.