Hay momentos o etapas durante nuestro emprendimiento donde todo está saliendo mal, o bien, pasamos por apuros financieros que parecen eternos y nada más no vemos cuándo se va a terminar ésa etapa.
No es algo exclusivo de algunos o algunas personas, son momentos difíciles que casi todos pasamos en determinado momento de nuestra vida como comerciantes, emprendedores, empresarios o como quieras llamarle. El dinero escasea, hay trabajo pero el material, insumos, servicios de terceros y demás absorben los anticipos como agua en el desierto: desaparece en segundos.
Después, cuando terminamos y nos pagan (a veces con tanto retraso), ése dinero ya no podemos disponer de él pues hay que pagar a quienes nos prestaron para cumplir con los compromisos adquiridos. No hay dinero para llevar a tu familia a comer el fin de semana, ni siquiera para la gasolina o para el transporte. Tu pareja te exige dar más, trabajar más, llevarlos de paseo, de vacaciones, para sus tratamientos, para ya no tener que trabajar y se dedique a los hijos.
Pero quiere también que mejores la casa, o que compres una, que te endeudes (otra deuda más) para comprarle su casa y sean felices para siempre, que si julanito puede estar pagando mensualmente durante 25 o más años una casa, ¿porqué tú no? Que te falta carácter, valentía, ser decisivo, etc., etc., etc….
No sólo tienes que cargar con los problemas y pendientes propios de tu negocio, no puedes darte el lujo de descansar, cuando tienes chance, pues hay cosas por hacer en la casa: ayudar en el quehacer, solucionar cosas, arreglar esto y aquello, pintar, componer, descomponer, dejar de trabajar para acompañar a tu pareja a tal lugar o incluso a tal ciudad por algún evento o situación extraordinaria.
Sientes volverte loco.
No voy a hablar de cómo algunos se desquitan con lo que pueden y con los que pueden, o prefieren irse con los amigos a ·”relajarse” y olvidar un poco la infelicidad que abunda en sus vidas.
Ok, no nos alejemos del tema, pero sí sucede muchas veces así, aunque por ahora vamos a suponer que se trata de alguien que no tiene ninguno de esos problemas en casa si tiene pareja, o bien, que simplemente es algo que no le afecta. O que es un emprendedor soltero o soltera. Los problemas del negocio sin embargo, ahí están esperando por alguna decisión nuestras respecto a esa cansada situación: falta de liquidez, falta de fondos de emergencia o efectivo insuficiente, nula solvencia, etc.
Bien, para todos esos “especialistas” donde sus fondos de ahorro los salvaron o salvan de x o y situación, debes saber que esos fondos se agotan a veces más pronto que tarde pues no existe un límite para una temporada de “huracanes”. Es decir, surgen imprevistos a veces uno tras otro, donde tu fondo de ahorro desaparece o se agota (como hoy en día con el FONDEN) y los gastos siguen. Vamos a ignorar un poco a los que nunca tienen un fondo de ahorro pero poseen propiedades o materiales, productos, etc., que pueden vender en determinado momento para salir de una mala racha o un gasto imprevisto.
Bien, todos llegamos a éste punto: se agotaron los recursos pero seguimos de pie. Mientras halla trabajo hay esperanza. Vivimos al día. Es cansado.
Es muy cansado vivir al día.
¿Se puede salir de ahí?
Sí, siempre, pero el proceso es un poco largo y suele ser con altibajos, requieres de mucho carácter, mucha paciencia, inteligencia emocional, apertura a nuevas actividades o acciones que te ayuden a obtener más recursos en el menor tiempo posible. Esto nos lleva a cuestionarnos: ¿seguimos con nuestro negocio, o no?
La respuesta es un rotundo SI, ¡sigue adelante, no te rindas! ¡Claro que puedes! No hay por qué claudicar. ¿Podemos hacer una pausa? si, podría ser mejor que cancelar todo. ¡Ve y trabaja alguna opción que te ofrezcan, como empleado pues! Pero antes de iniciar otro emprendimiento pregúntate: ¿estoy listo para ello o debo seguir aprendiendo? Por que te voy a decir algo: podrías encontrar un negocio que te dé dinero rápido, ¿pero sabrás ésta vez administrar tus recursos? ¿que harás cuando venga otra crisis, cambiarás de giro comercial nuevamente?
La clave para superar una crisis financiera, económica o de falta de trabajo es muy simple:
1.- Preguntate: ¿Puedo hacerlo mejor?
2.- Si puedes hacerlo mejor empieza por eliminar lo que no vende y enfócate en lo que más vendes.
3.- ¿Puedes hacer variantes de eso que más vendes? ¿Puedes mejorarlas de tal manera que nadie más lo haga como tú, venda como tú, trate a sus clientes como tú podrías hacerlo? El nicho de negocio está a veces dentro de tu misma especialidad: Clientes mal atendidos o insatisfechos.
4.- Mejora tu conocimiento y habilidades, conoce a fondo a tus clientes, conoce mejor tu producto y/o servicio, descubre nuevos usos, mejores usos, variantes, opciones, colores, estilos, tiempos de producción, etc., todo lo que haga mejorar el producto final y genere satisfacción al consumidor.
Recuerda, a veces el obstáculo más grande a superar en cualquier crisis somos nosotros mismos: nuestros miedos y prejuicios.
